domingo, 31 de marzo de 2013

Reflexión de Semana Santa


Si prendemos la TV veremos que en la mayoría de los canales están pasando películas de pasajes de la biblia, o de “santos”, que en realidad son personas que dieron su vida para ayudar a otros sin esperar nada a cambio….

Personas que dieron su vida por otros

¿Cuantos lectores de este blog se han postergado para ayudar al que tienen al lado? ¿Cuántos de ustedes han peleado por los derechos que si tienen pero que otros menos afortunados carecen?

Muchos no creen en los santos, porque son personas que estando muertas “hacen milagros”, pero la grandeza de ellos no es por lo que hicieron después de muertos, sino lo que hicieron en vida.


Teresa de Calcuta fue una monja católica que dedicó gran parte de su vida a ayudar a enfermos, pobres, huérfanos, marginados. Prefirió vivir entre gente moribunda, intentando salvarlas, que en la comodidad del convento donde hacia clases.


Giuseppe Moscati, personaje conocido por pocos latinoamericanos. De nacionalidad italiana, fue un médico, investigador científico y profesor universitario, reconocido por su trabajo en la bioquímica fisiológica. Hijo de un y de una aristócrata. Un hombre con muy buena situación económica que, aparte de dedicarse a su trabajo como médico e investigador, también se preocupó de los pobres, cosa muy rara en los médicos de hoy en día.


Sin ir más lejos, Alberto Hurtado Cruchaga, hijo de aristócratas, abogado, que en vez de ser presidente de la nación, como muchos le decían en ese entonces, decidió entrar a la orden más humilde de sacerdotes, Compañía de Jesús o más conocida como la orden jesuita. Siendo ya sacerdote, se dedicó a velar por los pobres y desamparados fundando el Hogar de Cristo. En vez de tener toda una vida de lujo como abogado, tuvo una vida de pobreza dedicada completamente a labores sociales sin obtener beneficio alguno más que la felicidad del pobre que tiene comida.

¿Con esto cuantos Alberto Hurtados existen hoy en día? ¿Cuantos Giuseppe Moscati? ¿Cuantas Teresas de Calcuta?

En toda la humanidad, me sorprendería mucho si se contaran más de 10 personas que sigan sus pasos. La moral y misericordia del ser humano hoy en día se está extinguiendo, eso lo podemos ver en todas partes: en el trabajo, en las noticias, en la escuela, hasta en muchas Iglesias o Templos. Si el problema del otro no te está pasando a ti, entonces no es tu problema, por lo que no haces nada para ayudar… hasta que te pasa.

¿Pero por qué tenemos que esperar a que las cosas nos pase a nosotros para poder ayudar? ¿Por qué no hacer algo antes? 


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